| (ARTICULO PARA LA REVISTA VIRTUAL ARGENTINA: ALTERNATIVO
Y COMPLEMENTARIO de Jorge Moya. 2006)
Detrás
de cada libro que se publica y que sale a la luz, hay una historia
personal de quien lo ha escrito, un montón de anécdotas y circunstancias
a través de las cuales este libro se presenta.
En cada ocasión, las personas que acuden
a dicha presentación, ejercen de hadas y hados madrinos del
“nuevo bebe” que ve la luz, pues para cada escritor, cada uno
de sus libros es como un hijito que presenta en sociedad
y cuya trayectoria estará marcada de alguna manera por los primeros
recibimientos con los que los lectores envuelvan el acontecimiento.
Vaya pues, lector, mi agradecimiento por
estar leyendo esta presentación del libro, mi ultimo libro publicado,
que ahorita te presento, pues tu energía formara ya parte de
este recibimiento y paso a contarte algunas cosas de mi vinculo
con los minerales y de cómo este libro puede estar ahora en
tus manos.
El destello de los cristales me deslumbro
por primera vez cuando era muy pequeña. Por motivos de mi precaria
salud (enfermedad pulmonar) estaba pasando el verano en un lugar
en plena naturaleza, la Fuente Roja, en Alcoy (la ciudad donde
naci), Alicante. En los alrededores de este paraje, la tierra
es roja, es decir, es rica en hierro y en diminutos cristalitos
que brillan y que me atrajeron; empecé a llenar cajitas de diminutos
cristales de cuarzo y otros de colores….era como tener un tesoro
especial. Pasaba horas observándolos, sintiéndolos, maravillándome
con su forma, su brillo y así es como empecé mi relación con
la realidad cristalina que dura hasta hoy con el mismo entusiasmo
y con total pasión.
Cuando decidí enfocar mi trabajo, vocación
y profesión hacia las terapias alternativas, los minerales siguieron
estando presentes y en cada curso, seminario o taller que realizaba,
ya fuera de yoga, de Reiki, de masaje, de meditación….siempre
se hablaba de cristales y siempre aprendía o confirmaba mas
cosas sobre este colorido mundo de luz y transparencia.
A través de la meditación, aprendí a conectarme con la consciencia
cristalina de muchos minerales, especialmente de los cristales
de cuarzo transparente y de las amatistas, mis favoritas. Mis
pacientes, amigos y amigas me pedían que les compartiera mis
trabajos personales con minerales y poco a poco estructuré mi
primer taller hace ahora muchos, muchos años.
En aquel momento, hace más de 25 años, no era común encontrar
tiendas especializadas en minerales, tampoco era común dedicarse
a las terapias alternativas pues todo el movimiento de apertura
de vuelta hacia lo natural, complementario y no invasivo apenas
se estaba empezando a expandir. Por este motivo tenia que esperar
a que hubieran ferias de minerales o alguna exposición para
poder adquirir minerales que solo conocía por libros o que había
visto en alguna joyería pues mi papa era relojero y con frecuencia
le acompañaba a talleres de joyería donde podía ver gemas talladas
que me parecían totalmente mágicas y extraordinarias.
Mi universo cristalino se expandió por fin cuando empecé a impartir
mis cursos y actividades de trabajo en otros países como Argentina,
México, Bolivia, Venezuela, Sedona en Arizona, Uruguay e Inglaterra;
mi colección de minerales aumento y fui recabando muchísima
información “de primera mano” de hombres y mujeres medicina,
coleccionistas, dueños de minas y negocios relacionados con
los minerales empleados para sanación vibracional y personas
que al igual que yo sentían pasión por los cuarzos.
Todo lo aprendido lo iba incorporando a mis cursos sobre las
propiedades de los cristales de sanación.
Hace ahora casi 7 años le lleve a uno de
mis editores, en España, un manuscrito enorme sobre los minerales
y su relación con los chacras, sin embargo, este proyecto fue
rechazado: mi editor considero que esta “moda” de los cristales
terapéuticos solo era eso, una moda que pasaría pronto y
que solo interesaba a unas cuantas personas nueva era.
Yo sabia en mi corazón que no se trataba de una moda ni nada
parecido sino que la luz cristalina y sus excelentes propiedades
vibracionales se irían expandiendo y resurgiendo trayéndonos
de nuevo la memoria olvidada que en ellos sigue presente fuera
del tiempo para ayudarnos en nuestro camino evolutivo común
y personal: de todos los seres de este planeta, los minerales
y en especial la familia del cuarzo, son los únicos que ni envejecen,
ni se pudren ni se mueren (a menos que un mineral se te caiga
de las manos y se haga pedazos).
Paso el tiempo. Empezaron a publicarse libros sobre minerales
y sus propiedades sanadoras donde se citaban estudios sobre
sus cualidades realizados en tiempos antiguos; la medicina ayurvedica,
las recopilaciones de Alfonso X el sabio, los estudios de gemoterapia
de la medicina árabe, y los usos que sanadores, chamanes y curanderos
le otorgaban a los minerales.
La publicación de mi libro Masaje Atlante, donde di gran importancia
a la Cristaloterapia, contribuyo a que los lectores empezaran
a escribir a la editorial pidiendo más información sobre los
minerales de sanación. Mi editor recordó aquel manuscrito que
puse sobre su mesa hacia ya años y me llamo y textualmente me
dijo: “ódiame diez minutos pero tienes dos meses para traerme
el mejor libro escrito sobre las propiedades de los minerales
de sanación”.
En esos momentos yo estaba viviendo en Argentina; gran parte
de mis valiosas fotos de minerales estaban en mi computadora
en mi casa de España. Sin embargo, cuando un editor te pide
que le lleves un libro escrito, cualquier persona en sus cabales
es capaz de hacer autenticas locuras para que el libro sea durante
algún tiempo su único propósito, motivación y ocupación.
Y así lo hice: al primero en contagiar con esta locura fue a
mi esposo, cuestión que no me costo mucho esfuerzo puesto que
el es un apasionado también del reino mineral. Empezaron a darse
anécdotas y sincronicidades que nos fueron guiando por Buenos
Aries, Córdoba, Capilla del Monte, San Marcos Sierra, Salto
en Uruguay….conociendo lugares especiales personas apasionadas
por la realidad cristalina que nos permitían tocar, sentir y
fotografiar sus minerales de sanación. Como resultado, el libro
iba tomando forma de una forma mucho mas enriquecida, mucho
mas apasionante, con un montón de datos que hasta ese momento
desconocía y que a día de hoy, algunos de mis exalumnos de hace
años, me dice: “vaya Nina, esto o lo otro no lo enseñaste cuando
hice el curso”. Y así es…simplemente se trata de que en esos
meses, que se convirtieron en casi seis meses y no dos como
me había pedido el editor, el libro se lleno de datos casi mágicos,
contrastados, verificados y experimentados permitiendo que este
libro apenas tenga nada que ver con el que yo pretendía que
se publicara años atrás, ¿casualidad?...no, causalidad.
Destaco también la maravilla de fotos que lleva el libro y que
han sido realizadas en su totalidad por mi esposo, Oswaldo Rocha,
ya a estas alturas tan cristaloloco como yo pues ya te
darás cuenta, lector, con que amor estas hechas las fotos de
los minerales que aparecen en el libro.
Para terminar, decirte que este “bebe” aunque
se concibió casi en mi infancia, se gesto en mi Amada Argentina
y que es para mi un honor que Jorge Moya (hado mágico para mi
trabajo y mis otros libros publicados ahí) me haya dado la oportunidad
de poder ser columnista en esta estupenda revista virtual argentina
que llega a todas partes a través de este mundo de Internet
que a todos nos une mas allá de la distancia geográfica.
Gracias y de todo corazón deseo que mi libro sobre CRISTALES
DE SANACION te maraville.
Nina
Llinares |