ESMERALDA, LA PIEDRA DE LAS HADAS

De las Hadas, de la Eternidad, de los buscadores del Grial, de la Verdad, de la Luz más Bella, de los Bosques de Otra Realidad, de la Eterna Juventud, de la Esperanza, del Corazón Valiente…todos estos nombres y muchos más definen la fascinación que en todas partes y desde hace tantos siglos despierta la belleza y el misterio de este mineral verde.
De entre todas estas definiciones, mi preferida, evidentemente, es el de “la piedra de las Hadas”. A lo largo del articulo sabrás porque y quien sabe si después de leer sus cualidades, tu también eliges llamar a si a la esmeralda.
El nombre de Esmeralda deriva del latín y su significado es “brillar”. Que a su vez deriva de la palabra persa “smaragdus”, esperanza.
De entre todos los minerales verdes de la verdad, la esmeralda posee la mayor variedad de gama cromática verde: 40 tonos diferentes puede mostrarnos, y, enamorados con cu belleza sin igual.

Considerada piedra preciosa, (la tercera más valorada después del diamante y el rubí) ha sido codiciada y admirada tanto por hombres como por mujeres, tanto como joya como medicina. Adentrémonos pues en este bosque mágico del reino mineral.

QUÉ ES, CÓMO CRECE y DE DÓNDE VIENE

En el argot gemológico, se llama bosque o jardín a las pequeñas, microscópicas, inclusiones que presenta en su interior una autentica esmeralda.
Este es el principal requisito para saber si se trata de una verdadera esmeralda natural o de una pieza sintética. La esmeralda es un ciclosilicato que pertenece a la familia de los berilos (como la aguamarina, la bixbita, el heliodoro, la morganita, la goshenita y la alejandrita).
En su composición química está presente, entre otros componentes, el cromo y el vanadio, responsables de su magnífico color verde, verde esmeralda ya se ha quedado como denominación específica cuando cualquier persona quiere matizar el color verde de manera particular.
La esmeralda es casi tan dura, y en ocasiones más, que el cuarzo, llegando a tener una dureza 8 en la escala de Mohs.
Las esmeraldas vienen de Colombia y de Brasil y los yacimientos de esmeraldas de gran y especial calidad están en Zambia. Cabe destacar que una de las formas de esmeraldas mas valoradas por los coleccionistas de esmeraldas, es la llamada esmeralda Trapiche, que se obtiene en algunas minas de Colombia y que crece en forma de estrella, en varias direcciones, de una originalidad de forma y belleza de color sin igual.
Hace siglos, las esmeraldas más bellas eran sacadas de minas situadas en Egipto.

CRISTALOTERAPIA y USO PERSONAL

Llevar esmeraldas o utilizarlas en cristaloterapia fortalece las capacidades artísticas y creativas; desbloquea y/o incrementa la inspiración.
Resulta muy eficaz para elevar la vibración del campo bioenergético y prevenir así de la enfermedad.

Verde de la verdad: impecabilidad.

De entre todos los minerales verdes, la energía de la esmeralda simboliza la de mayor compromiso y significado en el camino evolutivo espiritual, ya que induce, abre y fortalece el aspecto IMPECABLE del ser humano. Cuanta mas pureza y buenos sentimientos albergue la persona, mayor será la radiación beneficiosa que aportara la esmeralda.

Una drusa de esmeralda o varias piezas de esmeralda en bruto, constituirá una valiosa ayuda para facilitar el acceso a los estados meditativos tanto para uno mismo como para el paciente al que le pueda costar meditar, visualizar o relajarse. En este caso situaremos la esmeralda en el centro de la configuración de minerales que hayamos realizado en su plexo cardiaco.

Detrás del velo: acceso a otras realidades

La esmeralda es una de las piedras mas estimadas para meditar: Sus cualidades vibracionales permiten unificar mente-corazón-intención y permitir acceder a realidades de otros niveles dimensionales que también forman parte de la realidad humana-espiritual; guías espirituales, Ángeles, yo superior… conexiones que al relajar la mente racional se revelan de manera sencilla y natural ya que por otra parte, la vibración de la esmeralda permite seguir manteniendo el sentido de la proporción que permite seguir teniendo los pies bien arraigados al suelo.
La esmeralda es una piedra para terapeutas, para Médicos del Alma. Aporta la cualidad necesaria para recuperar el equilibrio energético. Induce al orden en aquellos aspectos donde psicológicamente la persona necesita tenerlo.
En terapia presencial se aplicaran esmeraldas en bruto o con calidad de gema, sobre el chakra corazón cuando se esta atravesando importantes cambios de vida o bien circunstancias personales que se tienen que enfrentar.

Piedra de superación personal

Tanto hombres medicina de diferentes culturas como médicos de la Edad Media, practicaban y recomendaban introducir en la boca (con precaución de no ser ingerida) una esmeralda en las etapas de vida donde era necesario superar momentos de dolor, perdida de seres queridos o incertidumbre por cuestiones dolorosas. Hoy en día se sabe que en la zona del paladar se encuentran puntos reflejos que por terapia zonal, ayudan a equilibrar energéticamente los posibles estados carenciales que debilitan algunos órganos físicos.
Lo cierto es que como piedra personal, ayuda a superar los estados de tristeza, depresión y la alegría de vivir, la confianza en el porvenir fortaleciendo la esperanza y el optimismo.

Llevar un anillo con una esmeralda otorga una vibración especialmente carismática, magnética y seductora, sobre todo si la profesión o trabajo esta relacionado con el trato con el publico, el arte, la inspiración creativa o la comunicación.

En terapia presencial

Sobre el cuerpo de un paciente en terapia cristaloterapeutica, se situara la esmeralda sobre el chakra del corazón; para incrementar su beneficiosa vibración, la rodearemos de pequeñas puntas de cuarzo transparente ya que la energía de la esmeralda combina maravillosamente con la del cuarzo.
En forma de colgante, anillo, tomada como elixir, aplicada sobre la zona del pecho como aceite macerado, la esmeralda se recomienda a pacientes que padezcan de asma, alergias, tristeza, depresión o falta de inspiración creativa.

Las primeras gafas de sol

Cuenta la historia que Nerón, para que la luz del sol no le molestara en los ojos cuando asistía a las luchas de gladiadores en el circo romano, protegía sus ojos con finas láminas de esmeralda, de ahí que se le atribuya el invento de proteger la vista de los rayos solares con “gafas de sol”. Ya sea por este dato o por su comprobada eficacia, la esmeralda ha sido recomendada desde tiempos remotos para favorecer las afecciones de la vista.

HISTORIA, MAGIA, LEYENDAS y CURIOSIDADES

Su poder de atracción es debido a su transparencia; podemos encontrar esmeraldas de una transparencia mágica. De ahí la leyenda de la que toma uno de sus nombres: se dice que en los tiempos antiguos, quienes eran capaces de ver hadas, relataban que era la joya preferida de estos seres feéricos y que llevaban esmeraldas en el pelo, en su indumentaria y sobre todo colgando sobre su pecho en forma de colgante.

Se dice que en tiempos del matriarcado, las sacerdotisas de la Diosa, utilizaban el poder de la esmeralda para comunicarse son las hadas y llegar hasta su realidad paralela sin perder la conexión con la realidad material.

Se sabe que para Cleopatra, las esmeraldas eran mucho más que sus piedras de adorno favoritas. Para esta especial mujer, las esmeraldas eran su pasión y se cuenta que vivía rodeada de esmeraldas y que le conferían un especial atractivo, belleza, sensualidad y magnetismo, llegando a comprar para su propio deleite las minas de esmeraldas situadas en el mar rojo.

Cuenta una leyenda que las esmeraldas están guardadas por seres de un solo ojo, los cíclopes. Otra de sus leyendas viene de Oriente, donde se creía que las esmeraldas eran el tesoro guardado por los dragones que velan por las virtudes del ser humano: compasión, verdad, sabiduría, humildad y belleza. En la Edad Media se consideraba a la esmeralda la piedra elixir de juventud e inmortalidad. Se atribuye a Juan el Bautista el hecho de utilizar aceite de esmeralda para ungir a los cristianos con el fin de borrar sus pecados.

La esmeralda era la piedra que representaba a Demeter, diosa griega cuyo nombre quiere decir “la que otorga crecimiento”, y uno de los atributos de la esmeralda es el don de conferir sabiduría y crecimiento espiritual a su propietario; siempre se ha creído que la esmeralda otorga un poder especial de protección contra la magia negra, la envidia, los celos y las malas intenciones.

Sin duda, su leyenda mágica más espectacular es la que afirma que toda esmeralda guarda en su interior la herencia de sabiduría de todos los dioses creadores del planeta Tierra, y que desvela sus secretos a toda persona de corazón valiente e intención amorosa, quizá por este motivo uno de sus nombres sea la piedra de la verdad, la preferida de los magos blancos y de las sacerdotisas de la Diosa Madre.

Una de las leyendas sobre la esmeralda es la descrita por Garcilaso de la Vega y que resumiré aquí: en una ciudad marítima, de preciosas playas de aguas color verde esmeralda, llama Manta, situada en la provincia de Manabí, Ecuador, sus antiguos habitantes adoraban a una descomunal esmeralda como si de una diosa viviente se tratara. Le atribuían poderes mágicos, sanadores, protectores y de larga vida. Así es que sus guardianes (los sacerdotes indígenas que la guardaban como el mayor de los tesoros) permitían que quien quisiera tocarla, rezarle o pedirle favores personales, le trajera ofrendas. Dichas ofrendas tenían que ser a su vez esmeraldas, ya que consideraban que la gran esmeralda, de esta manera, recuperaba a sus hijas esparcidas por otros lugares, y de paso, las gentes de Manta, incrementaban sus poderes y vínculos con su diosa esmeralda especial, asegurándose de esta manera mayor prosperidad y protección.

Se sabe, que ya en el año 4.000 antes de Cristo, en Babilonia, se realizaban ofrendas de esmeraldas a su deidad femenina, la diosa celeste Innana.

Otra de las leyendas sobre la esmeralda, la más conocida, es la que cuenta como Lucifer, el ángel más bello y luminoso, en su caída, perdió la maravillosa esmeralda que llevaba en la frente, y, como los Arcángeles realizaron con dicha esmeralda una especial copa: el Santo Grial. Por supuesto que esta leyenda habla en lenguaje hermético, lenguaje alquímico y define mágicamente los poderes energéticos de la esmeralda; sus poderes sólo pueden ser adquiridos cuando la mente y el corazón están unidos en la misma dirección: la transparencia de acción, la verdad, la esperanza y la buena intención para con uno mismo y con los demás. Otras leyendas cuentan de cómo el Tres veces Maestro, Hermes Trimegistro, recogió esta esmeralda desprendida de la frente del ángel caído para escribir en ella, con un diamante, su tratado hermético de la Tabla Esmeralda, expuesta hoy en día en el Museo Británico de Londres y que por cierto es de un color profundamente negro, no es verde ni recuerda remotamente a una esmeralda.

Lo cierto es que tradicionalmente, en distintos puntos geográficos se ha considerado a la esmeralda como el emblema del amor sincero, siendo por ello una de las piedras de enamorados, de buena suerte, protección y prosperidad para quien actúa siempre desde la verdad, valentía y pureza de su corazón. Este es su don. Este es su poder.

Las esmeraldas más bellas y de mayor tamaño, procedentes de Colombia, se encuentran expuestas en el museo Smithsonian.

CUIDADOS

Aunque la esmeralda es un mineral duro y resistente, se deberá tratar con sumo cuidado y evitar exponerla al cambio brusco de temperatura o al sol directo.


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