| Estas dos descripciones definen, resumida y a la vez extensamente, la fascinación por la cual este noble mineral, tiene desde tiempos inmemoriales un lugar de privilegio tanto en Oriente como para otras culturas enigmáticas como es la de los Mayas. Sus atributos son tan extensos como variados: suerte, salud, bien estar, prosperidad, protección, eterna juventud, alegría, amor, fertilidad, poder personal, autoridad amorosa, valentía, nobleza, aleja los pensamientos e ideas negativas, da a su portador inspiración…
Sepamos pues sus secretos, que en su día, viajaron desde países lejanos hasta Europa, hasta nuestras manos.
QUÉ ES, CÓMO CRECE y DE DÓNDE VIENE
El Jade es un silicato de aluminio y sodio, casi tan duro como el cuarzo. Hoy en día viene desde China, Japón, Rusia, Birmania, Guatemala, Italia y EEUU. En chino esta piedra se llama JE YÜI, cuyo significado es “Joya Imperial”. Y, ante lo dificultoso de su pronunciación, los comerciantes portugueses vinieron a llamarle Jade. Su nombre en latín es: lapis nephoriticus, que significa “piedra del riñón”, ya que los médicos de la Edad Media lo recetaban como un remedio eficaz para limpiar los riñones.
El color por el que más comúnmente se conoce al Jade es el verde, pero también podemos encontrarlo en blanco, en rosado, beig, azul verdoso, verde amarillento, e incluso en un delicado lavanda.
Sus variantes
En realidad, llamamos comúnmente Jade a dos minerales que mineralógicamente tienen nombres diferentes: la Jadeita y la Actinolita, ambas se llaman Jade comercialmente.
La Jadeita es una variedad de Jade de colores mezclados, o bien de un blanco precioso y brillante al pulirlo, así como verde amarillento y verde grisáceo.
Cuando la jadeita presenta un color verde profundo con manchas negras y contiene diópsido (otro mineral verde brillante), se llama Cloromelamina. Y cuando el Jade es de un color verde esmeralda, igualmente hermoso y atractivo (debido a su contenido en cromo) se le llama Jade Imperial. (Como el que muestra la fotografía del Buda Esmeralda, del tempo del mismo nombre en Bangkok, Tailandia, cuyo nombre se debe a que cuando fue descubierto se creyó que estaba tallado en esmeralda y posteriormente se verificó que se trataba de Jade Imperial).
En cuanto a la Actinolita, es un silicato de calcio, magnesio y hierro, de un color verde precioso que se intensifica según contenga hierro en mayor o menor medida. La Actinolita tiene tres variantes a las que también llamamos Jade: la Esmargdita (de un precioso color verde esmeralda), la Nefrita (es el que conocemos como Jade Nefrita porque presenta pequeñas líneas y/o manchas de color negro), Amianto (que no lo consideramos como cristal de sanación ya que su empleo es en el ámbito industrial) y la Basolita (al igual que el Amianto, de empleo industrial y cuyo aspecto es muy parecido al mismo).
CRISTALOTERAPIA y USO PERSONAL
De todas las variedades del Jade, el mas valorado en Cristaloterapia, es el Jade Nefrita: Utilizado tanto en Oriente, como en Latinoamérica por hombres y mujeres medicina, así como actualmente por terapeutas holisticos, para aliviar las dolencias renales, calmar el sistema nervioso, aportar paz y tranquilidad en estados de preocupación, para sostenerlo entre las manos a la hora de relajarnos o meditar, como piedra de compañía en las temporadas en las que necesitamos un aporte de calma interior debido a una agitada vida de cambios puntuales. También aporta una acción sedativa a la hora de conciliar el sueño y calma la actividad de pensamientos y preocupaciones si la situamos debajo de la almohada a la hora de dormir.
Como colgante, anillo y/o pulsera, la vibración sedativa y renovadora de la energía del Jade verde, nos ayudará a sentirnos mejor de ánimo y de vitalidad.
En sesiones cristaloterapeúticas, aplicáremos piezas de Jade sobre el chakra del corazón, elaborando un mandala simétrico que podemos combinar con otros minarles verdes y también con minerales rosados. Esta combinación está especialmente indicada en el tratamiento de tristeza y dolor sentimental (ya sea por perdida de un ser querido o por ruptura sentimental).
En períodos de estrés, el Jade nos aportara su positiva y tranquilizadora vibración para encontrar la serenidad y nos ayudará a clarificar ideas si la aplicamos tanto sobre el chakra del corazón (unos minutos, en estado de relajación) como sobre la frente (con los ojos cerrados e igualmente en estado de relax).
A nivel ornamental tener piezas grandes de jade o figuras talladas de este mineral distribuidas por la casa o en las zonas de nuestro trabajo, comercio o negocio, nos aportará no sólo una especial vibración de calma y paz sino que también nos aportará su influencia atractora de suerte, protección y prosperidad.
Beber agua de Jade verde (agua mineral a la que se le habrá colocado un Jade verde en canto rodado durante unas horas) ayudará a la eliminación de líquidos en el organismo.
Como relajante y fortalecedor del sistema nervioso, situáremos varias piezas de Jade de la siguiente manera: una sobre cada chakra, una en cada mano, una en cada pie (preferentemente en la zona del talón) y una de forma plana en la nuca. Idealmente elegiremos un momento del día de tranquilidad, sin prisas, disfrutando del momento, en estado de relajación, en posición recostada o tumbada, escuchando una música suave y acompañándonos de la fragancia de un incienso de nuestro agrado. Con tan sólo 15/20 minutos de esta práctica diaria, en unos días, notáremos que nuestra paz interna se habrá fortalecido.
HISTORIA, MAGIA, LEYENDAS y CURIOSIDADES
Hace más de cinco mil años que el Jade en China representaba la tranquilidad del espíritu en la vida cotidiana, como si su esencia favoreciera la templanza necesaria para que cualquier ser humano pudiera desarrollar la sabiduría y realización propia de una vida llena de circunstancias felices, felicidad derivada de un estado interior de calma, paz, comprensión, armonía, buena salud, buenas relaciones…es decir, una suerte casi perfecta para todo en la vida reservada sólo a aquellos que pudieran acceder al preciado Jade, de ahí que desde siempre haya sido considerada la talla y adquisición de figuras y objetos de Jade, como uno de los mas grandes tesoros e inversión para cualquier familia china por muy humilde que fuera: el Jade atraerá siempre buena fortuna. Este es el motivo por el cual, aunque no hayamos estado nunca en China, podemos imaginar como en cada hogar el Jade está presente en abundancia tal y como suele estarlo en la decoración de los restaurantes chinos que conocemos, en cada ciudad donde vivimos tanto en España como en los demás países europeos.
De las culturas precolombinas podemos admirar en casi todos los museos del mundo, hermosísimas tallas en Jade. Éste excepcional mineral abunda en Guatemala, de donde se obtienen piezas de una gran belleza, donde aún hoy en día se sigue utilizando para elaborar piezas de joyería que imitan a los antiguos adornos mayas.
En la antigüedad, el Jade, por su dureza, fué utilizado para confeccionar puntas de flecha, cuchillos y otros objetos cortantes tanto para el combate como para su uso en rituales y ceremonias.
Pero su talla más prolifera ha sido y sigue siendo como arte decorativo en figuras de deidades como la que muestra la imagen de la deidad femenina oriental Kwan Yin (diosa de la compasión), tallada en Jade blanco.
En China, se tallaban mariposas de Jade como amuleto atractor del amor. Y los hombres la utilizaban (y se dice que ésta costumbre sigue vigente en nuestros días) para realizar sus transacciones comerciales con éxito, tener protección, suerte, tomar decisiones acertadas y poseer facilidad de palabra.
Sea como sea, se dice desde siempre que las beneficiosas influencias de este mágico mineral, no se despliegan si su poseedor no posee una intención noble.
Las maravillas atribuidas por los sabios chinos de la antigüedad sobre las propiedades del Jade, tienen su origen en la creencia de su procedencia, la cual atribuían al esperma deshidratado de sus mágicos y protectores dragones. Recordemos que para la cultura china, el dragón es el símbolo de la sabiduría, la protección y la nobleza de corazón.
Igualmente para los Mayas poseía el Jade un origen extraordinario: le atribuían la esencia del origen de la vida en La Tierra, esencia que una vez había dado paso a la formación de todas las cosas, y que después de la creación del mundo se solidificó en forma de este peculiar mineral verdoso.
Sea como fuere, lo cierto es que desde que se conoce está piedra, ha sido empleada para tallar toda suerte de amuletos de la buena suerte, siendo el mineral semiprecioso con el que más talismanes y amuletos han sido elaborados en todos los tiempos y culturas desde su descubrimiento, por ejemplo en China estaba prohibido comercializar con el Jade y sacarlo del país bajo pena de encarcelamiento. Fueron los comerciantes portugueses los que en el siglo XVII lo trajeron a Europa. Hoy en día, en Japón se sigue la tradición de no comercializarla por seguir siendo considerada sagrada.
CUIDADOS
En ocasiones se puede confundir el Jade verde con una variedad de Serpentina llamada serpentina noble (por ser de un color verde luminoso muy parecido al Jade verde), en cuyo caso debemos saber que no se trata del mismo mineral ni remotamente, ya que la serpentina es un mineral mucho más blando que el Jade y deberemos asegurarnos a la hora de su limpieza, ya que de no tratarse de autentico Jade, no admitirá bien la limpieza por inmersión de agua/sal. Recordemos una vez más; para adquirir nuestros minerales deberemos visitar a profesionales en comercios o negocios especializados y permitir que nos asesoren a nivel gemológico para evitar confusiones. El Jade también puede ser confundido con cuarzo verde, Prehnita, fluorita verde, etc.
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